Inicio El Hostal Fotos Pizza Ranchos Termas G. Belgrano Cómo llegar Medios de pago Contacto Historia de Ranchos

 

HISTORIA DE RANCHOS

1) Introducción y fuentes consultadas     2) Surgimiento de los fortines     3) La vida en los fortines     4) Comienzo de la organización militar. Los Blandengues     5) Hacia la organización política. La justicia de paz y los municipios     6) Las primeras construcciones y el alumbrado     7) El ferrocarril del sud     8) La educación primaria y el colegio nacional     9) Una iglesia con historia     10) Pato, deporte nacional argentino

 

1) INTRODUCCIÓN Y FUENTES CONSULTADAS

En este recorrido histórico sobre el pueblo de Ranchos y su zona de influencia, presentamos una explicación desde lo más atrás en el tiempo posible, de los principales aspectos del desarrollo de la vida de la comunidad; como son lo social, lo político, lo económico, lo cultural, etc. En muchas ocasiones a lo largo del texto, además de mencionar temas vinculados a lo que es específicamente local, también hacemos referencia a situaciones de orden provincial, nacional e internacional; para que aporten un contexto desde el cual puedan ser mejor explicados y comprendidos esos tema.

Para la elaboración de este texto hemos consultado diversas fuentes. El libro "Ranchos y su comarca, desde su prehistoria hasta 1851", por Marta Inés Martínez y Carlos Antonio Moncaut, del año 2005; y el libro "Ranchos; sus hijos y sus amigos", por Carlos Pablo Bona, del año 1978; ambos textos editados por la municipalidad del partido de General Paz. También el libro "El indio en la colonización de Buenos Aires" por Roberto Marfany, del año 1940, y editado por la Comisión Nacional de Cultura. Por último, hemos también consultado el sitio web del museo ferroviario de Ranchos.

Agradecemos muy especialmente las fotografías aportadas por Néstor Juan Úbeda, las cuáles fueron incluidas en este texto y en otras páginas de este mismo sitio web.

 

2) SURGIMIENTO DE LOS FORTINES

En las primeras décadas del siglo XVIII, en muchas regiones de lo que actualmente es la provincia de Buenos Aires, y que en aquel entonces correspondía al virreinato del Perú, los asaltos de los indios contra las poblaciones establecidas eran en muchas ocasiones sangrientos. Una de las razones principales por las que esto ocurría, era la codicia por miles de cabezas de ganado, que de forma semisalvaje andaban por las estancias de esta región.

Las autoridades recurrían frecuentemente a armar milicias conformadas por los más humildes campesinos. Se los armaba con lanzas y algunas armas de fuego, y en retribución a sus servicios solo se les daba yerba, tabaco y pedazos de carne. Estas milicias eran, en general, fácilmente derrotadas. En el año 1740 se produjo un ataque de los indios muy violento en La Magdalena (zona en la que actualmente está ubicado el pueblo de Ranchos). El resultado fue el robo de miles de cabezas de ganado, la toma de muchos prisioneros, gran cantidad de muertos, y la destrucción y quema de casas. Además, los indios en ese ataque se habían podido aproximar mucho a la ciudad de Buenos Aires.

Este hecho en particular, sumado a otros tantos del mismo tipo, llevó a que al año siguiente, en 1741, Gaspar de Bustamante, procurador general de la ciudad de Buenos Aires, manifieste al cabildo la necesidad de establecer una línea de fortines para poder contener los ataques de los indios.

 

3) LA VIDA EN LOS FORTINES

Los primeros fortines se empezaron a establecer en lugares estratégicos cercanos a los pueblos. Estaban rodeados por un foso ancho y profundo, y tenían una empalizada de palo. En el interior había un mangrullo armado con troncos, y cerca de él había un caramanchel, que era algo así como una cueva subterránea que servía como escondite en caso de ataques, o para protegerse ante tormentas o del sol.

La vida en los fortines era muy dura ya que aparte de que los soldados al principio no recibían ningún pago, tampoco disponían siempre de alimentos ni yerba; en muchas ocasiones debían salir ellos mismos a bolear avestruces o cazar peludos para alimentarse. Además, abundaban todo tipo de parásitos y roedores que destruían las pocas prendas de vestir de los soldados. Como si todo esto fuera poco, tenían muy pocas armas de fuego para las cuales rara vez había municiones. Ante este panorama desolador, las muertes y las deserciones eran muchas, por eso a partir del año 1750 los soldados de los fortines empezaron a recibir una pequeña remuneración, lo cual al menos redujo el nivel de deserción.

Existen en obras de poesía gauchesca como "Martín Fierro" de José Hernández; y "Poesía Gauchesca y Nativista Rioplatense" de Alvaro Yunque, innumerables relatos que describen la dura vida del soldado fortinero. De esta segunda obra citamos un fragmento a continuación:

 

 

Uno mataron los indios,

luego otro se suicidó,

otro murió de viruela,

borracho el otro se ahogó,

al quinto lo fusilaron

por alzado y desertor;

al fin de los siete amigos

del pago de Chahuincó

Provincia de Buenos Aires

solo quedábamos dos.

Ayer a las tolderías

de los dos uno escapó.

Y aquí me ven preguntándome

si yo soy otro o soy yo.

 

4) COMIENZO DE LA ORGANIZACIÓN MILITAR. LOS BLANDENGUES

Los primeros fortines que se empezaron a construir fueron muy precarios, reduciéndose a un grupo de chozas que parecían corrales. Algo parecido podría decirse de quiénes estaban en esos fortines; sus ropas eran las mismas que usaba cualquier campesino, iban armados principalmente de lanzas, aunque también disponían de algunas carabinas, sables y pistolas. Eran personas que conocían muy bien la geografía del lugar y valientes luchadores, pero no tenían ningún conocimiento de la técnica militar. A estos escuadrones se los denominó Blandengues.

Estos soldados lograron contener los avances indios durante muchos años, y fueron creciendo en organización y presencia en los distintos fortines que se iban estableciendo. Pero hacia el año 1760, a causa de problemas políticos y administrativos, los fondos que iban destinados para pago a los Blandengues se empezaron a malgastar, o usar para otros propósitos. Esto condujo a que por algunos años estos soldados cumplieran su servicio sin recibir pago alguno; situación que se extendió hasta el año 1766, cuando los Blandengues finalmente abandonaron su tarea.

Ante esta situación de desprotección volvieron los ataques de los indios, para lo cual no se hallaba una solución desde lo político y administrativo, ya que los Blandengues seguían sin estar en servicio. Esto despertó la preocupación de los hacendados, quiénes resolvieron hacerse cargo de los gastos que demandara poner nuevamente en servicio a estos escuadrones. En el año 1771, ya había nuevamente en funciones al menos 3 compañías de Blandengues, que al estar conducidas por paisanos estaban en un estado de total insubordinación e indisciplina, y carecían casi por completo de armas.

Esta situación se revirtió algunos años más tarde, ya siendo gobernador y luego virrey del Río de la Plata Juan José Vértiz, quién además ordenó la construcción de fortificaciones más avanzadas, que aparte de servir para contener los avances indios, sirvieran también para incorporar tierras fértiles como fuente de alimentos para las poblaciones establecidas. De este modo, en 1781, figuraban como concluidas las siguientes fortificaciones: fuerte de Chascomús, fuerte de Ranchos, fuerte del Monte, fortín de Lobos, fortín Navarro, fuerte de Luján, fortín de Areco, fuerte del Salto, fortín de Rojas, fortín Mercedes y fortín Melincué.

En cada uno de estos fuertes había una buena cantidad de Blandengues, además de un capitán que era el jefe supremo, y un capellán; entre otros tantos. Se organizaba periódicamente un pequeño grupo de soldados al mando de un cabo, que realizaba una recorrida alejándose bastantes kilómetros del fuerte. Durante los días que duraba cada una de estas recorridas, los hombres involucrados sufrían penurias ya que al no tener tiendas de campaña debían dormir al aire libre. Con respecto a la vestimenta, recién en el año 1779, por orden del virrey Vértiz, se les dio un uniforme a los Blandengues que consistía en una casaca azul con cuello y puños rojos, un sombrero redondo, botas de cuero altas, y 2 pistoleras forradas de paño azul.

 

5) HACIA LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA. LA JUSTICIA DE PAZ Y LOS MUNICIPIOS

El juzgado de paz es una institución que surge durante el virreinato del Río de la Plata, y se establecieron en aquellos poblados en los cuáles no había cabildo. El cargo de juez de paz no era rentado, era signo de prestigio, y la designación para ese cargo era vista como una distinción y honor hacia esa persona. Es decir, el juez de paz era alguien que por sus cualidades personales se destacaba del común de la gente de su pueblo que, por los años en que surge esta institución, era en su gran mayoría analfabeta.

Muchos juzgados de paz, debido a que se encontraban en pueblos sobre la frontera con el desierto y los indios, cumplían a la vez la función de cuarteles militares y de centros de acopio y racionamiento de alimentos; entre otras tantas. La autoridad y responsabilidad que tenían los jueces de paz eran enormes, hasta el punto en que casi no había actividad que no estuviera de algún modo controlada por ellos. En muchas ocasiones los jueces de paz eran los caudillos de sus pueblos, concediendo favores y dirigiendo la opinión pública, gracias a relaciones que tenían con el gobierno de Buenos Aires.

Los jueces de paz no se caracterizaban por conocer de leyes y de su aplicación, sus decisiones eran tomadas muchas veces en base a las costumbres de la época y el lugar, y a sus creencias. Aquellos jueces que utilizaban este cargo para provecho propio y de su entorno ejercían todo tipo de arbitrariedades, lo cual empezó a generar preocupación, particularmente después de la revolución de mayo. Por este motivo se comienzan a editar y distribuir manuales con instrucciones para los jueces de paz, con la finalidad de poner un poco de orden en esta materia. Esta tendencia hacia regular la justicia de paz se vuelve mas marcada y controlada algunos años más tarde, siendo ya gobernador de la provincia de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas.

En el año 1854 se sanciona una ley que crea las municipalidades, lo cual recorta las atribuciones de la justicia de paz e introduce una forma distinta de gobierno local. En Ranchos, en 1822, se designa al primer juez de paz, junto a otros 27 para los otros partidos de la provincia durante el gobierno de Martín Rodríguez; y en 1855 se crea la municipalidad. El edificio municipal estuvo ubicado durante muchos años frente a la plaza principal del pueblo, en donde hoy funciona la Sociedad Rural de General Paz. Fue recién en el año 1939 cuando se trasladó al lugar actual, muy cerca de donde estaba anteriormente. El edificio es similar a muchos de los que hoy están en distintos partidos de la provincia de Buenos Aires, construidos durante el gobierno de Manuel Fresco, en aquellas localidades que no tenían edificios para sus municipalidades.

Algunos años después de la inauguración del edificio municipal surge, a raíz de una iniciativa de un grupo de pobladores, la idea de hacer un escudo. Esta iniciativa fue posteriormente aprobada, y Pedro Pellisier dibujó el escudo que está dividido en 4 partes. El cuadro superior derecho muestra un rancho típico de la época en que estaba en función el fuerte, y que sirvió de inspiración para dar nombre al pueblo. En el otro cuadro que está a su izquierda se observa un fondo de estrellas con la Cruz del Sur marcada por 2 perpendiculares que se cortan, y detrás de ellas se ve el monumento a los próceres de la revolución de mayo, que se encuentra hoy en la plaza principal del pueblo. En el cuadro inferior izquierdo se muestra un dibujo de la laguna de Ranchos, y en el cuadro a su derecha se ve el edificio de la iglesia bajo un sol radiante. Por último, debajo de todo se lee el lema "Ranchos amoris serit", que se podría traducir del latín como "Ranchos el que siembra amor".

 

6) LAS PRIMERAS CONSTRUCCIONES Y EL ALUMBRADO

Existen registrados en archivos relatos de viajeros, que describen al pueblo de Ranchos hacia fines de la década de 1860 y principios de la de 1870. Se veían muchos rastros de que el pueblo había sido una avanzada de la frontera con los indios, como por ejemplo antiguas piezas de cañones que eran utilizadas como palenques en las esquinas. La lluvia tornaba las calles intransitables, y era llamativa la gran cantidad de perros que por ellas circulaban. Ranchos era un pueblo que parecía estar en ruinas, abundaban las casas sin techo, lo cual daba a entender que había estado mucho más poblado anteriormente. El edificio de la iglesia se reducía a un modesto rancho con 2 campanas, una de las cuales estaba rota, y la otra rajada. Por las calles andaban vagabundeando muchas personas sin rumbo definido ni vivienda.

Muchos registros históricos señalan que hacia mediados del siglo XIX el diagrama de calles de la ciudad de Buenos Aires era, en líneas generales, muy similar a un tablero de ajedrez, con sus calles cruzándose en ángulo recto a distancias iguales. Ese mismo diagrama se impuso en muchos poblados, y Ranchos no fue la excepción adquiriendo ese esquema de calles, y dejando 2 espacios para plazas. En el año 1856 se fija un cementerio en el lugar actual, es decir, algo retirado del casco urbano, ya que los lugares que se utilizaban para tal fin habían quedado en el medio de las viviendas y construcciones que se iban estableciendo.

Había en ese tiempo unos pocos edificios con azoteas de baldosas, y abundaban las chozas de adobe con techos de paja. Recién en la década de 1940 se iniciaron las construcciones con ladrillos, las cuales diferían de las viejas casas que ya existían, principalmente en que estas últimas tenían en su mayoría barrotes de hierro, persianas de madera, y puertas de calle con llamadores de bronce con su forma de mano.

Las calles eran de tierra y las veredas de ladrillo; solían verse en las esquinas pasos de piedra para que los pobladores pudieran cruzar las calles cada vez que llovía y se inundaban. Hasta 1904 el alumbrado público era con faroles a querosene, los cuales se apagaban en noches de luna. Luego por algunos años el querosene se sustituye por el gas, y a partir de 1911 comienza el alumbrado eléctrico primero bajo el sistema de arco voltaico; y luego, desde 1918, con lámparas de filamento metálico.

 

7) EL FERROCARRIL DEL SUD

La llegada del tren a Ranchos se inscribe dentro de la creación y expansión del Ferrocarril del Sud, línea que se comenzó a construir en el año 1865. La inquietud principal que llevó a establecer esta línea fue el volumen de tráfico de principalmente lanas, cueros y vacunos, que cada año llegaba al mercado ubicado en lo que hoy es Plaza Constitución, en la ciudad de Buenos Aires. El transporte de estos productos en la etapa previa al ferrocarril se hacía por medio de carretas que, por supuesto, tenían una capacidad mucho menor que el tren. Además, el transporte por carreta tenía un alto costo, y no incluía la posibilidad de trasladar grandes cantidades de personas.

A principios de 1864 se inician los trabajos de construcción de esta línea ferroviaria, y ya hacia fines del año siguiente se inaugura el servicio a Chascomús. En un comienzo muchos estancieros y personas vinculadas al negocio del transporte en carretas se negaban a utilizar el ferrocarril; esta resistencia, sin embargo, fue cediendo a medida que pasaron los años. Por ejemplo, el volumen de toneladas de lana transportado en el año 1866 fue de 8.250; mientras que en 1870 fue de 36.498. Las carretas con el tiempo se circunscribieron al traslado de mercadería hasta las estaciones, en donde se las cargaba a los trenes.

Existía hacia fines de la década de 1860 y principios de la de 1870, la idea de establecer una línea desde Merlo (Provincia de Buenos Aires) hasta Azul, bajo la órbita de lo que en aquel tiempo era el Ferrocarril Oeste. Para ese entonces, en el año 1871, el directorio del Ferrocarril del Sud presenta un proyecto de extensión de la línea de Chascomús hasta Dolores, y de creación de un ramal que uniera Altamirano con Azul; y de otro que conectara Lomas de Zamora con San Miguel del Monte. La provincia de Buenos Aires decide financiar económicamente solo la extensión desde Chascomús a Dolores, pero al conocerse esta decisión de las autoridades provinciales, las obras de construcción de todos estos ramales ya habían comenzado, y no se interrumpieron. Por lo tanto, el tendido de vías del primer tramo del ramal que salía de Altamirano y llegaba a Ranchos, se termina e inaugura el 1 de marzo de 1871.

Algunos meses más tarde ese mismo año, se inaugura el segundo tramo desde Ranchos a General Belgrano. En julio de 1872 se pone en servicio el tercer tramo de este ramal hasta Las Flores, y en el año 1876 llega finalmente a Azul. Ubicado en el segundo tramo de este ramal se encuentra el pueblo de Villanueva, a unos 30 kilómetros de Ranchos y dentro del mismo partido de General Paz. La estación se instaló en tierras que pertenecían y donó la familia de José Antonio Villanueva al Ferrocarril del Sud. Villanueva fue uno de los pioneros en traer al país ganado merino desde España, y reproducirlo para el mejoramiento de la calidad de las lanas. En este sentido, existen documentos emitidos por el Consulado de Buenos Aires en los primeros años del siglo XIX, en los que nada menos que el prócer Manuel Belgrano destaca el trabajo e iniciativa de José Antonio Villanueva, en sus tierras muy cercanas a lo que hoy es Ranchos.

Por último, y con respecto a la localidad de Villanueva y su estación, en el año 1881 viajó en tren a este lugar el entonces príncipe de Gales, y luego rey de Inglaterra y emperador de la India, Eduardo VII. El viaje se realizó en un tren especial para tal fin, y su actividad principal fue visitar la estancia Negrete que pertenecía al ciudadano británico David Shennan. Este hombre fue un importante precursor del polo en Argentina. En su estancia, en el año 1875, se jugó el primer partido de polo en el país.

 

8) LA EDUCACIÓN PRIMARIA Y EL COLEGIO NACIONAL

Desde principios y durante casi todo el siglo XIX funcionaron pequeñas escuelas en Ranchos. El censo provincial realizado en 1881 informaba sobre la existencia de 4 escuelas en el pueblo. En 1884 se sanciona la Ley de Educación Común, durante la primera presidencia de Julio Argentino Roca. Esta ley establece 4 puntos básicos referentes al modo de impartir educación: la obligatoriedad, la gratuidad, la gradualidad, y la neutralidad. El principal impulsor de esta ley fue Domingo Faustino Sarmiento, y tiene como antecedente la ley de 1869 que permitió la creación de escuelas normales durante su presidencia hasta 1874.

En el año 1887 se crea en Ranchos la escuela No 1, a la cual se le asigna el nombre de "Domingo Faustino Sarmiento", ya que antes de su fundación la Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires había decidido dar ese nombre a 50 establecimientos de la provincia. Algunos años más tarde, en 1913, se crea en Ranchos la Escuela Normal Popular. La fundación de ambas escuelas se debe, por un lado, a la sanción de las leyes de educación antes mencionadas y, por el otro, al trabajo realizado por la Asociación Sarmiento.

Esta Asociación se constituye por iniciativa de Ruperto Flores en el año 1885. La misión principal de la asociación, desde sus orígenes, fue contribuir a la difusión de la educación primaria, posibilitando que la mayor cantidad posible de niños del pueblo pudieran asistir a la escuela pública. Cuando el mismo Domingo Faustino Sarmiento, en 1887, conoció acerca de la existencia de esta Asociación y de su trabajo, envió una nota dirigida a su presidente que en aquel entonces era Ruperto Flores. En esa nota Sarmiento, entre otras cosas, destaca la creación de la Asociación, y hace un diagnóstico de la situación de la educación en la Argentina. A continuación citamos algunos fragmentos de este texto.

Hablando sobre la creación de la Asociación dice: "No se había instado nada serio y duradero en este sentido y acaso a ustedes les quepa el honor de haber iniciado el movimiento que seguirán las otras poblaciones de la República".

Más adelante sigue: "La acción pública ha sido distraída de sus fines o pervertida en manos de funcionarios creados para administrar la vacuna a los que la pidiesen, sin cuidarse de saber quiénes quedan careciendo de ella. El objeto de la sociedad de ustedes debe ser pues, menos cuidar de las escuelas que existen que de atraerles nuevos alumnos, o abrir nuevas; menos preocuparse de lo que enseña que de los millares que nada aprenden".

Luego concluye: "Con la más grande satisfacción y agradecimiento, tengo el honor de suscribirme al señor Presidente de la Asociación Sarmiento de Ranchos, su obsecuente servidor: Domingo Faustino Sarmiento".

Por último, y con respecto a la educación secundaria en Ranchos, hacia fines de la década de 1950, y como resultado de la inquietud de muchos por la creación de un colegio nacional en el pueblo, se crea una comisión integrada entre otros por el intendente de Ranchos en aquel entonces, Alberto Ferrante. El trabajo de esta comisión logra que en el año 1959 un decreto del gobierno de Arturo Frondizi, autorice la creación de un colegio nacional en el pueblo. Al año siguiente comienzan las clases, teniendo como sede provisoria el edificio de la municipalidad.

A fines de 1959 el municipio y el gobierno de la provincia de Buenos Aires, reciben del gobierno nacional dinero para comprar un lote en el cual construir el colegio. Esa operación finalmente no se lleva a cabo debido a que el vecino de Ranchos, Genaro Pérsico, decide donar un terreno junto a las vías del ferrocarril que es donde luego se construye el colegio nacional, y donde actualmente funciona.

 

9) UNA IGLESIA CON HISTORIA

Hacia fines de 1811 un vecino de Ranchos eleva un pedido al gobierno, en aquel entonces controlado por el Primer Triunvirato, solicitando ayuda para construir un edificio para la iglesia que remplazara al que se había incendiado un tiempo antes. En ese pedido se propone que esa ayuda podría concretarse por medio de la venta de una "yunta de yeguas" que no eran de nadie y andaban vagando. El gobierno accedió a ese pedido y, por lo tanto, con lo obtenido de esas yeguas se pudo volver a construir un templo en Ranchos. Durante el período en el que no hubo un lugar para la iglesia, el culto se celebraba en una pieza que había sido la cocina de la casa de un vecino del pueblo.

El nuevo templo se construyó con adobes cocidos, techo de paja de 2 aguas; y a su lado tenía un arco sosteniendo 3 pequeñas campanas. En el año 1863 el gobierno nacional decide construir un nuevo edificio para la iglesia de Ranchos; y para ello, quien fuera presidente en esos años, Bartolomé Mitre, visita el pueblo por 3 días. Estas obras tuvieron un avance lento y con muchas interrupciones, ya que casi 30 años después de comenzados los trabajos, en 1890, el edificio aún estaba sin revocar y el piso sin mosaicos; además, quienes asistían al culto debían llevarse las sillas, ya que no había donde sentarse. 

Volviendo a la visita del presidente Mitre, su principal actividad en esos días estuvo centrada en la inauguración de las obras del nuevo templo. En un acto en el que estuvo acompañado, entre otros, por Francisco Vivot que era el juez de paz de Ranchos en aquel entonces, Mitre dio el primer revoque al nuevo edificio con una cuchara de plata, y luego de la celebración de una misa dirigió unas palabras al público allí presente. Reproducimos a continuación un fragmento de lo dicho por el presidente de la nación Bartolomé Mitre en aquel entonces.

"Compatriotas: Después del elocuente sermón que habéis oído de vuestro respetable Pastor, no tuve intención de hablar, pero mi gratitud por el pueblo de Ranchos no me permite despedirme de vosotros en silencio".

"Desde el momento que colgué mi espada, he abierto el primer surco para la construcción del camino de hierro del Norte y he asistido a la inauguración de otras obras públicas y hoy, como vuestro artífice coloco, la primer piedra del Templo que vais a erigir; estas son las obras de la paz tan gratas a mi corazón. Os doy gracias por vuestro cordial recibimiento, doy gracias a los habitantes de Ranchos y Chascomús por la notable espontaneidad con que formaron a mi lado en la Batalla de Pavón, que como el día de hoy, no se borrará de mi memoria".

 

10) PATO, DEPORTE NACIONAL ARGENTINO

Hicimos referencia más arriba en este texto, cuando hablamos de la historia del ferrocarril, del partido de polo que se jugó en 1875 en la estancia Negrete ubicada en Villanueva. Ese fue el primer partido de este deporte que se jugó en el país. Sin embargo, no es esta la única disciplina deportiva que puede mencionarse en la historia de Ranchos. También el pato, considerado hoy el deporte nacional argentino, tuvo una importancia relevante ya que en el año 1954 se funda el campo de pato "El Siasgo", ubicado también en la localidad de Villanueva que está a unos 30 kilómetros de Ranchos, dentro del mismo partido de General Paz.

Este deporte tiene sus orígenes hace muchos años atrás en la historia, y por sus características originales, está muy vinculado a la vida y a la geografía del momento en que surgió. El primer partido de pato se jugó en el año 1610 en el territorio en donde actualmente está la ciudad de Buenos Aires. El juego comenzaba cuando se lograban reunir un grupo de hombres a caballo; se ponía un pato o una gallina en un cuero parcialmente cosido de modo que el animal adentro pudiera asomar la cabeza; y a ese cuero se le ponía una manija.

El lugar donde se jugaba o la cancha, por decirlo de alguna manera, estaba limitada a la inmensidad de las pampas, y no se podía decir que se formaban equipos entre los hombres a caballo. Cada individuo buscaba arrebatarle el pato al otro, y huir con él. Las tranqueras de las entradas de las estancias cumplían muchas veces el rol de arcos, ya que quien tenía el pato en su poder, buscaba la forma de salir por allí y quedarse definitivamente con él. Estaba prácticamente todo permitido en el juego, como por ejemplo el uso de boleadoras y cuchillos, con tal de frenar al adversario y hacerse del pato.

El pato fue oficialmente prohibido en 1822 siendo gobernador de la provincia de Buenos Aires Martín Rodríguez. Esta prohibición se extendió hasta el año 1938, cuando un decreto del entonces gobernador de la provincia Manuel Fresco, permite el juego nuevamente, pero ahora considerado como una disciplina reglamentada. Algunos meses antes de levantarse oficialmente la prohibición Alberto del Castillo Posse, estanciero bonaerense y cultor de las tradiciones argentinas, había redactado un reglamento del juego del pato, e incluso se habían jugado algunos partidos de ensayo aplicando ese reglamento.

A partir de entonces la práctica de este deporte se comienza a expandir, se crea la Federación Argentina de Pato, y además se establecen varios campos de pato entre ellos el ya mencionado "El Siasgo" ubicado en Villanueva. En el año 1953 se lo declara deporte nacional mediante un decreto del entonces presidente Juan Domingo Perón. Por último, cabe destacar que el pato, desde que nuevamente se lo permitió, con el tiempo se ha fue transformando en un juego ordenado, de velocidad y de elegancia.

Víctor Landolfi

Ranchos, Septiembre de 2014

 

 

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN DE ESTE SITIO: Martes 02 de Septiembre de 2014

 

Inicio     El Hostal     Fotos     Show de fotos del Hostal de la Estación     Video Hostal     Pizza y/o pizzetas caseras y artesanales     Ranchos     Show de fotos de Ranchos     Video Ranchos     Termas General Belgrano     Mapa desde Ranchos a las Termas     Cómo llegar     Llegar al Hostal por ruta 29     Horarios San Vicente     Horarios El Rápido Argentino     Horarios Chascobus     Llegar al Hostal por ruta 20     Medios de pago     Contacto     Historia de Ranchos

 

English

Página web